jueves, 20 de enero de 2011

El lenguaje de la fe




El lenguaje de la fe 
(TOMADO DEL LIBRO FE PODEROSA) 


Hace varios años enterré a Nita Smith. Todavía la extraño. Aunque no necesitaba trabajar, ella decidió ayudarnos en el departamento de contabilidad de la iglesia. Cuando hablan de ella sus compañeros de oficina utilizan las palabras eficiente, rápida, inteligente, buen sentido del humor, etc. 

Pero no es por eso que la extraño, sino porque era una de esas pocas personas que consiguen entender el significado de la fe en su aplicación a la vida diaria. Para ella, cada momento negativo le daba una oportunidad para encontrar una promesa de Dios y ponerla a prueba. ¡Esperaba ver con humor y confianza lo que haría su Dios Todopoderoso en cada oportunidad! 

Me acuerdo especialmente del domingo en la mañana cuando tropezó al salir por la puerta delantera de la iglesia. Como ella había asistido al primer culto, nadie me habló del accidente hasta que todos los cultos terminaron. 

Salí corriendo a la sala de emergencia, pero llegué muy tarde: ya se sentía bien. 
—Por sus llagas soy curada —me dijo. 
Mientras las enfermeras terminaban me contaron los momentos llenos de humor que habían pasado. Cuando Nita cayó, se golpeó la cabeza con el borde de concreto al pie de las escaleras. Como la mayoría de las heridas en la cabeza, sangraba intensamente. Uno de los ujieres pidió una ambulancia, lo que no la alegró. Ella no temía ir al hospital pero en su opinión no era necesario. 

El personal de la ambulancia le puso una venda provisoria en la frente para detener la hemorragia hasta que el doctor pudiera suturar la herida. Como su rostro estaba cubierto con la venda, Nita aprovechó la oportunidad para alabar en silencio al Señor. Pero el que la atendía vio el movimiento de la boca. Temiendo que pudiera estarle doliendo algo, le levantó la venda y le preguntó si estaba bien. 
¡Estoy orando! —le respondio  con brillo en los ojos—. ¡Y si me dejas tranquila, tal vez pueda terminar antes de que lleguemos al hospital!  
Esa fue la primera señal de que esta mujer no era el paciente habitual de un domingo por la mañana. 

La segunda señal apareció cuando la enfermera analizó la herida para ver si podría detectar daño más allá del corte. 
—Ya oré —fue la reacción de Nita—. Y sé que el Señor ya me sanó. Si me toman una radiografía verán que es sólo una herida superficial. 

Como también se lastimó la rodilla le tomaron en ese momento una radiografía de la misma. El doctor entró con el informe preliminar y dijo que no se veía bien, que había sufrido graves lesiones tanto en la rodilla como en la frente. 

La respuesta de Nita fue tranquila, dijo: 
—No puede ser —fue la tranquila respuesta de Nita—. Al venir acá oré al Señor y le pedí que me sanara. Su Palabra dice que lo hará. Por favor tome otra radiografía. 
Lo hicieron de mala gana. Para su sorpresa, aunque no para Nita, no encontraron nada grave en la rodilla ni en la frente. 

Cuando llegué, Nita estaba utilizando el momento como otra oportunidad para hablar de su amor por el Señor Todopoderoso. 
Perdí la cuenta de la cantidad de veces que Nita llevó a la iglesia a alguien con problemas irreparables. Ella sonreía durante todo el culto matinal, esperando plenamente que el Señor se moviera en sanidad, liberación o en cualquier otra área de necesidad de su amigo. 
¡Sé donde está ahora, ella es muy feliz, pero la extraño! 

Narro la historia de Nita porque tal como hay un cierto sonido para la duda y el temor, también hay un sonido claro para la fe. ¡Los que creen se distinguen por cómo hablan! 


A menudo hablan con un lenguaje muy particular, el de la fe. 

Mat 21:21  Jesús les contestó: 
 –Les aseguro que si tienen fe y no dudan, no solamente podrán hacer esto que le hice a la higuera, sino que aun si a este cerro le dicen: 
'Quítate de ahí y arrójate al mar', así sucederá.

Mar 5:34  Jesús le dijo: 
 –Hija, por tu fe has sido sanada. Vete tranquila y curada ya de tu enfermedad. 

Proverbios 18:21 
        La muerte y la vida están en poder de la lengua, 
Y el que la ama comerá de sus frutos. 



Oro para que esta enseñanza haya sido de gran utilidad para su vida familiar y ministerial, que si usted estaba dudando y en sus pensamientos estaba el deseo de no creer,  confió en que la ilustración y la Palabra hayan renovado su mente y su corazón para mover montañas y cualquier problema en el nombre de Cristo Jesus.

Dios me los continúe bendiciendo, les informo que el grupo por el cual enviaba las reflexiones  lo van a cerrar, por tal motivo los que tengan cuentas en google, yahoo, agradezco  hagan suscripción a este blog, para que reciban los mensajes:

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