domingo, 29 de agosto de 2010

“El sensor para medir cuánto de Dios hay en nosotros”.

Dios nos proporciona en el texto de Filipense 2:3, lo que necesitamos saber para diferenciar el origen y el resultado de una vida dirigida por el Señor y, dónde está el error de quienes prefieren vivir según su manera de pensar, muy lejos de la voluntad divina.

La naturaleza pecaminosa se hace evidente cuando nos creemos superiores a los demás, o los miramos por encima del hombro.Esa actitud que muestra una carnalidad suprema, causa daño a nosotros, a los demás y al testimonio de la Iglesia.

Orgullo.

Se define como: “Exceso de estimación propia, arrogancia”. El orgullo hace que las personas rebajen a su prójimo, de modo que ellas siempre parezcan superiores. Quienes tienen tal actitud rara vez dicen algo bueno de los demás.

El orgullo puede ser el resultado de muchos factores: nacionalismo, racismo, distinción de clases, la educación, la riqueza, el prestigio y el poder.

El orgullo puede introducirse fácilmente en nosotros sin que nos demos cuenta y corromper nuestra personalidad y nos convertimos en personas duras, insensibles.

La persona orgullosa NO reconoce su dependencia de Dios, es altivo y esta altivez lo lleva a exaltarse a sí mismo y a apartarse completamente de Dios.

Pro 16:18-19

Tras el orgullo viene el fracaso; tras la altanería, la caída. Más vale humillarse con los pobres que hacerse rico con los orgullosos.

La vida cristiana no es una competencia de quien sabe más, sino quien sirve más, porque el servicio nos asemeja, nos identifica con el que siendo Dios se humilló para ser siervo de todos y nos invita a servir a los demás con amor, amabilidad, misericordia, y ese fruto no está sujeto a la ley sino al amor del Señor.

Hermanos, pastores, líderes y amigos Tomemos estos momentos para analizar nuestros comportamiento y el trato hacia los demás, ese siempre será “el sensor para medir cuánto de Dios hay en nosotros”.

Flp 2:3-5

No hagan nada por orgullo o sólo por pelear. Al contrario, hagan todo con humildad y vean a los demás como mejores a ustedesmismos. Nadie busque el bien sólo para sí mismo, sino para todos.Tengan la misma manera de pensar que tuvo Jesucristo.

Dios me los continúe bendiciendo,

Dubis Sáenz Cepeda. .><((((º>


Sierva y amiga de nuestro Señor Jesucristo.

Barranquilla, Colombia.